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viernes, septiembre 19, 2008

COMO SI FUERA CARNAVAL, ¿VISTES?

El sorongo tecnológico para ponerlos a raya.

CHAU, FULBO, CHAU

Anoche, en Lomas de Zamora, donde Chacarita Jrs., de visitante, le ganó al local Los Andes, el fútbol volvió a dar un paso bastante grande en el camino que lleva a su exterminio total de la mano de la tecnología y la Industria del Espectáculo. El árbitro del encuentro, señor Luis Alvarez, por orden de la AFA y acuerdo de la asociación respectiva, entró munido de un aerosol que aparte de contaminar el medio ambiente, como todos los demás, arroja una espuma tipo crema de afeitar. Su presunta funcionalidad consiste para que en cada tiro libre cercano al área pueda marcar en el piso los nueve pasos reglamentarios, algo así como los 9,15 mts., que establece el reglamento y en el cual todos los jugadores se cagan olímpicamente, lo mismo que en la comisión entreanada de hacer fules tácticos.

El adminículo ya fracasó hace dos años en Brasil. El resultado, lejos de amilanar a las autoridades locales, fueron un acicate más. ¿O somos argentinos? A todo esto, en nombre de la vieja fórmula edípica que un capitán nunca da malas nuevas a sus subalternos, ninguno de los comunicadores sociales especializados en llevar la estadística de a cuántos volantes de contención se les encarnó una uña en el pie izquierdo, never jamás recordar que en febrero de 1972, en un cuadrangular amistoso por la Liga de Río Cuarto, el referí Agustín Basso fue muerto a patadas en la cabeza cuando quiso expulsar a los infractores de la medida y lo reputearon de arrib a a abajo. Algunas almas pías que aunque parezca mentira asistían al encuentro quisieron ayudarlo a salir y se desplomó muerto, encontró un cerrado aplauso por parte de los 300 concurrentes que habían abonado su correspondiente entrada.

A todo esto se omite que el juego es el más formidable formador de cultura, incluso antes que el tabú del incesto, pero estas son pavadas que figuran en los libros y nadie se doctora en antropología para ir a la cancha y menos para ser barrabrava. La inconducta, indisciplina y demás de los jugadores argentinos, salvo a la hora de firmar los contratos, es casi tan vieja como la pelota. Pocos días antes del aerosol un marcador de la primera de Independiente, el club de los Grondona y los Moyano, cazó del gañote a uno de los jueces de línea para que sacara la lengua y ver si estaba empachado. En el Tribunal de Penas todavía están estudiando la sanción, no vaya a ser cosa que cometan una injusticia con el pobrecito.

Sólo como cereza del postre, aparte del escudito oficial con el fondo amarillo Vaticano y los laureles, abajo el adminículo lleva la expresión en inglés fair play, que algunos traducen como juego limpio, pero que según la Enciclopedia Británica y otros impresos inútiles por el estilo, viene del fondo de los tiempos con un fuerte contenido ético y no sólo para regir en los deportes o en la econnomía liberal.