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jueves, octubre 15, 2009

¿TE ACORDAS DEL 94?

Encapuchado hasta el ridículo, semiescondido tras unos muñecos inflables, el doctor Carlos Salvador Bilardo ayer dio órdenes tácticas, hizo cambios, movió el tablero con un Pelusa que se mantuvo, manos atrás, al borde del corralito y de la cancha, mirando como mira San Martín desde las estatuas. Fue un partido que ni siquiera recordó las tenidas tradicionales porque encima Argentina salió con camiseta azul y los orientales, de tales, les quedaba apenas si los documentos. Un partido apestoso, con un gol de chiripa, bilardista, en un equipo que se dedicó a jugar lateralizado, según un altísimo funcionario del menemato y miembro del stablishment futbolero y accionista del fútbol como megashopping, hijo de un célebre sindicalista de la CGT.

Argentina va a estar en Sudáfrica, uf, cómo se sufre, para alivio de los que ponen la mosca y los que van a ir de garrón, nada más. La Sudáfrica de Mandela, pero no como Mandela. Al término del encuentro el remedo de DT técnico nacional se dedicó a vociferar un poco más atenuado que en el gol contra Nigeria, en EEUU 94, cuando la gordita lo llevó a hacer pis de la manito y ayer el le pertenenezco menemista llamaba lateralizar a sacar un empate como sea después escribí algo que morfológicamente quería ser un libro demostraba que todo había sido una conspiración de la CIA, no un cócter rigurosamente preparado de efedrina, sobre todo hoy cuando la efedrina casi es de consumo masivo. Terminado el encuentro, grotesco, patético, al que pescaron en Primera Junta en incómoda posición en una fiestita y rodó su drama ante la conmiseración del mundo, clamaba que el periodismo se la chupara (sic), abrazado a los besos con el ahora manager Carlos Salvador Bilardo cuando ni siquiera se hablaron durante todo este tiempo y no lo dejaba ni entrar a la cancha, ni acordarse cuando lo puteó en el Sevilla porque lo sacó y después se cagaron a trompadas. Ayer se desmintió todo y todo es maravilloso. Brincaron, se tomaron revancha, marcaron gente entre las huestes de ganapanes que algún llaman periodistas deportivos y que entre todos, hoy con una imagen electrónicamente difundida por el universo, forman cultura y son penosos. Con la famosa Ley de Medios fresquita, oficialistas ambos como debe ser, no repitieron la proeza de cuando volvían de México '86 y le dedicaban la copa a Clarín que había pregontado a favor de Menotti y José María Otero desde la secretaría de Deportes de la Nación había clamado por el degüello del Rey del Alfiler de Gancho para guardarle el puesto al Flaco Triste. Le pusieron un ratito a Bochini en el último partido porque el presi era de Independiente, le dieron el balcón de la Rosada a instancias del puntero boquense Carlos Bello y El Abuelo y su séquito viajó en primera juntó a un apabullado Marcelo Stubrin que se le debe haber pasado meditando sobre los frágil y efímero que es el poder.

Como se estila en estos casos, el Califa de Sarandí salió al cruce bajo el tono pedido de comprensión y les dio una mucho más merecida mano de mierda a los periodistas que acataron, agachando la cerviz, y diciendo para sus adentros sí, patroncito. Un desliz lo tiene cualquiera y sobre todo el borregaje más joven con grabadores, celulares y videos no saben un jorcara de nada. No pasa niente. Además, el ya tiene dicho en 1984, sin que nadie dijera nada, que los periodistas son como los ratones: están donde está el queso. También cuando rodaban cadáveres por los tablones que las barras bravas existían porque el periodismo les daba entidad. "En este país, si no hay un muerto, no pasa nada", sentenció desde la tapa de La Nación siempre ante los silencios complacientes cuando habla el capanga. Para recordarles su fragilidad capitalista, sobre todo a los más borregos, les recordó que en el fondo viven del 10 y que la mayoría del periodismo deportivo, por anchas o por mangas, vive de él, qué tanto escándalo por una chupada de pija de más o menos, estamos en democracia.

Ayer, los de la Mafia Rusa, además, estaban contentos. Chochos. Tener que bancar sueldos de 150 mil dólares por lo menos y haberse quedado con la ñata contra el vidrio no es simpático para nadie. Por más mafioso, ruso, yates para reuniones opulentas de grandes negocios y jets lears que se tengan. Ayer ni el Estadio Centenario parecía el potrero de la semana, malcostumbrado como estaba, del Maracanazo para acá, a que le hagan cosquillitas jugando al fútbol en serio y no lo que mostraron 22 muchachos al garete, unos llegando a Sudáfrica de pura chele, de puro dope, como hubiese escrito De la Púa, y los otros teniendo que ir a un repechaje con Honduras, que hay que ver si todavía ganan.

Ayer la alegría del fútbol, simple, sencilla, de entrecasa, estuvo de luto. La impunidad, la insolencia y el atropello de los que se creen de una raza superior porque la naturaleza los dotó de una zurda prodigiosa, el negocio y otras cosas más estuvieron de fiesta. Señoras y señores, el mundo va a seguir siendo igual a todo el día, todos los días, ni siquiera como antes y ahora, a veces, se toma vacaciones la realidad durante 90 minutos. AR