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miércoles, abril 13, 2011

Y AHORA SAN LORENZO


EL CULO CONTRA LA PARED: VIENE EL PRO Y LA CAMPORA CON MAS QUE UNA BIROME
Primero que nada, las cosas en su lugar: son los Gauchos de Boedo de San Lorenzo de Almagro. Los cuervos, en honor del cura Lorenzo Massa, el primer canonizado laico de la historia del catolicismo. Lo demás son leyendas urbanas y sanata. Pero ahora no sólo portan a Marcelo Tinelli, sino también al resurrecto Bambino Veira, al líbero cristinista Daniel Filmus y nada menos que al apaleado Mauricio Macri.
Los delirios argentinos son cosa serie. Se mandaron otra movilización bastante considerable para presionar una ley que expropie el predio que compró Carrefour en su momento para edificar el primer hipermercado de la ciudad y poner de nuevo el Viejo Gasómetro. "Recuperar la vieja identidad", dicen sin ponerse colorados. ¿Quién paga? El Estado, claro, como no podía ser de otra manera. Incluso están discutiendo con arquitectos tan o más delirantes desmontar el llamado Nuevo Gasómetro del Bajo Flores y traerlo con algún que otro taxiflet hasta donde estaba el glorioso.
El Pibe, rajado por su propio viejo y la vieja Agnelli de la Fiat por sus virtudes dirigenciales, ya no tuvo suficiente con lo sucedido en sociedad con el ex comunista César Luis Menotti, en 1996, cuando le quisieron comprar el Deportivo Español a Ríos Seoane y quemaron vivo con aguarrás a un opositor acérrimo a semejante genialidad y agarrado al sentimiento de la Madre Patria. Chifladura de ese calibre, hasta entonces, no se había visto: el estadio mundialista de Mar del Plata durante el año no se usaba, lo cagaban solamente las gaviotas y era cuestión de mudar un equipito de fulbo para que los marplatenses tuvieran una identidad futbolera y listo. ¿Dónde está el problema?
Ahora Macri, que está con melón del carro porque no sabe a qué cargo presentarse y con quién, la tía Cris le mandó a sacarle toda la Federal y no tiene uniformados ni para hacer boletas después de haberse tirado a la pileta de una CIA de entrecasa con el Fino Palacios a la cabeza, supera largamente los delirios originales, quiere que los azulgranas sigan jugando en el Bajo Flores y que en el terreno del hipermercado levanten otro estadio, pero para megarecitales rockeros únicamente y si consigue que también se jueguen los River-Boca, cartón lleno: les caga el negocio a los millonarios, que están boqueando por tesorería y resucita uno de los caballitos de batalla de su campaña como era destinar 120 millones de dólares para hacer un estadio nuevo en Puerto Madero sólo para esos menesteres.
Los argumentos sanlorencistas giran en torno a que en 1979, con el brigadier Osvaldo Cacciatore a la cabeza, los milicos los apretaron y tuvieron que vender sí o sí. Lo curioso es que entonces no dijeron nada, sobre todo porque en 1981 se fueron a la B y ningún uniformado, ni siquiera los cartero, les hizo ni mu, y ahora falta que apelen a la Corte de Costa Rica o a la comisión de Derechos Humanos de la OEA.
Lo más terrible de todo es con colegios que se vienen abajo, hospitales sin calefacción en invierno y sin custodia policial todo el año, un tránsito que amenaza con atocharse para siempre en cualquier momento, este tipo de exabruptos encuentra no sólo oídos que oigan sino siempre fondos disponibles.
Hay que lavar, chicos, hay que lavar.