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viernes, septiembre 01, 2006

AL CURA LORENZO LO VAN A DEGRADAR A LAICO

Enmarcados, los dos terrenos en cuestión por las actuales autoridades de los Santos que son Gauchos.

LOS CUERVOS QUE SON GAUCHOS SE TOMARON TODO EL TOTIN

La hipótesis de la socióloga gringa Janet Lever, en cuanto a que hay una locura propia del fútbol y con origen epidemiológico en la Argentina, no es tan disparatada. Después de haber soportado y ovacionado a Fernando Miele, para terminar echándolo por chorro, las actuales autoridades de San Lorenzo de Almagro, encabezadas por Raúl Savino, no contentos con las siete pepas que les obsequiaron los bosteros el ultimo domingo en el Nuevo Gasómetro del Parque Almirante Brown, donde además tienen el Polideportivo, ahora se les ha dado por querer comprarle la playa de estacionamiento a Carrefour que da sobre la avenida La Plata, recuperar una plaza de la parte de atrás del megashopping, donde por fin el gobierno de la ciudad iba a levantar a una escuela para chicos con problemas de aprendizaje, y volver a erigir un engendro sentimental del viejo gallinero tamaño baño en el lugar, añorando al viejo Gasómetro, para lo cual piensan desarmar como un Mecano o un Rasti el que hizo levantar el hoy innombrable, expulsado y procesado Fernando Miele, hasta no hace mucho prócer máximo.


Lo del reclamo del terreno que actualmente es plaza e iba a hacer escuela, con todo el tramiterío ya listo y donde hasta habían llegado a la exigencia de hacerla pintar azulgrana para mantener el espíritu del club, ya se pasa de pasionismo futbolero y entra en otros confines. Casi seguro que el clientelismo político, el año electoral, la demagogia, la falta de estatura histórica y lo cagones que son nuestros políticos le van a lugar al delirio y hasta van a inaugurar las nuevas instalaciones con un discurso donde van a demostrar históricamente que el cura Lorenzo Massa fue más grande que Domingo Faustino Sarmiento.


Lo de recauchutar el viejo Gasómetro, desarmando el nuevo y volviéndolo a levantar en la playa de estacionamiento, entra en lo preocupante y causa vergüenza ajena. Ojalá se deba al humillante traspié del domingo, cuando el histórico paternalismo sobre Boca decidió dar fin abruptamente y tuvieron que ir a buscarle siete veces la bocha al fondo de la red. Esto se agrega al delirio platense de Felipe Solá en carrera electoral regalándole terrenos fiscales a Estudiantes para que mantenga su vieja cancha cuando Eduardo Duhalde se patinó 60 millones de dólares en un Estadio Unico donde juegan equipos zonales de la D y dan recitales Los Nocheros. Otro en carrera presidenciable, discípulo nada menos que de Alberto J. Armando por parte de padre y el Chango de Anillaco por parte de madre, el ingeniero Mauricio Macri, actual presidente de Boca Jrs., no contento con los éxitos históricos obtenidos en su momento con La Candela y la Ciudad Deportiva, más el bochinche con el gobierno porteño por los regalitos de algunos terrenos de Casa Blanca no quieren dar lugar a que abran calles porque quieren todo para ellos, encima se le ha ocurrido la peregrina idea de hacer otro Estadio Unico, pero esta vez en la capital, preferiblemente en Puerto Madero para sacarse la baranda y la pobreza del Riachuelo, y a un costo de 100 millones de dólares, no la cagada pobretona de los platenses y tener un escenario exclusivo para jugar los superclásicos con River.


Cuando el viejo y entrañable pedagogo escocés Alexander Watson Hutton compró una quinta atrás de Plaza Constitución para el Buenos Aires High School y la enseñanza de fútbol a gran escala, separado del loquero de Vieytes por las vías del FF.CC. Sud, la gente de entonces no estaba tan equivocada cuando se burlaba cancheramente y decía que no se sabía quiénes estaban más chifulos, si los que babeaban contra las alambradas, tapados con togas grises como harapos o los sportmen que se cagaban a patadas corriendo con vestimentas estrafalarias como desaforados, atrás de una pelota de cuero inflada con aire.


Hay una diferencia esencial: estos ni siquiera corren una pelota y están para el chaleco.