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jueves, noviembre 18, 2010

LOCO, SI, PERO NO MASCA LAUCHAS

Entre otros lujos, a los 55 años, Marcelo Bielsa se dio el lujo que un país en una tribuna le pidiera que no se fuera. Además, como si fuera poco, convirtió al puesto de DT en el foco de atención, en fuente de toda razón y justicia. El anecdotario va desde haber corrido a la barra brava leprosa con una granada a la que le había sacado la espoleta, cuando lo fueron a saludar a su casa en una madrugada después de comerse 6 contra San Lorenzo por la Copa Libertadores en el Parque Independencia, a arrancarle sugestivas frases de admiración a una presidenta de la república. Anoche se despidió de Chile con un 2 a 0 frente al Uruguay de Forlán, cuarto en el último Mundial de Sudáfrica. Miles de asistentes al partido se vistieron de negro en señal de luto. Ahora, como es loco, hace cosa de locos, genera locura y extravagancias. Es loco. Quiere a rajatabla lo que hace y no le pone el revólver en la cabeza a nadie para que lo sigan. Si se diera así, andaría solo y le daría lo mismo. Es loco como un rayador. Tal vez simplemente porque es coherente en un mundo marchito e inconsistente. La Michelle Bachelet, cuando todavía era presidenta de Chile, le encontró el atractivo en su mezcla de guapo melancólico.
Pero por sobre todo es loco. Loco en un mundo que dice ser cuerdo.