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jueves, octubre 30, 2008

¿YA ENTONCES CAMPAÑAS ANTIARGENTINAS?

Una secuencia de la imagen televisiva y el primer gol frente a Grecia. Hizo época y roncha. Mejor ni hablar que una imagen vale más que millones de palabras. Ya estaba todo dicho. Como el brazalete de capitán. Después vendría Nigeria y la amputación de piernas. Más toda la maquinaria de justificar.


CHAMPÚ FUTBOLERO A FULL

En medio de la consternación, con declaraciones en contra y las que están a favor en realidad rogando que sea más que nada un síntoma de su recuperación total, pero mutis de su capacidad para dirigir de una a la selección nacional, si bien han recordado profusamente su viaje al fondo del pozo nadie sacó a la luz el no menos famoso doping que dio positivo después del partido contra Nigeria, en una seleccionado dirigido por Alfio Basile y un equipo paralelo de personal trainers para la excepción de la regla que ni el Coco ni Don Julio pudieron justificar. Bueno, ahora sí, tranquilidad: forman parte del elenco estable, con sueldo, está todo bien.

El reportaje exclusivo del matemático, profesor, periodista y sobrio Adrián Paenza, a 360 mil dólares la exclusividad que le había pagado Canal 13 al astro reincidente, fue realmente conmovedor. De todos modos, mucho más conmovedora porque era una certificación más, innecesaria, de la caída inexorable. Y la famosa, itálica e histriónica conclusión: "Me han cortado las piernas". Y los juramentos repetidos de inocencia, haciéndolo por las hijas, siempre pegando abajo del cinturón, recurriendo al sentimentalismo, no a la racionalidad.

La Industria Argentina de la Excusa, que nunca ha entrado en recesión y sigue en alza, hizo correr la pobre inocencia de sus asistentes ad hoc, los que fueron a una farmacia de los yanquis subdesarrollados, donde tienen los letreros en inglés, y como los muchachos apenas si yes, todo argentino básico, manotearon el tarro equivocado. Después hasta hubo una novela, a cargo del stablishment y de funcionarios menemistas que como secretarios de prensa mandaron a sus hijos al Mundial 90 como si fueran también del staff de la Rosada, total paga el Estado en la Patria Privatista, y por lo menos intentaron que en la ficción se tratara de una conspiración bien craneada de la CIA.

Tan bien hecha que hasta fue cierta y no necesitó de plomazos on demand.

La efedrina fue mediáticamente descubierta y propalada a toda voz en agosto pasado, cuando tres cuerpos aparecieron profesionalmente ejecutados y maniatados en un zanjón de General Rodríguez. Se sigue diciendo que eran empresarios. Uno de ellos tenía 600 cheques voladores y los únicos dos con fondos habían sido los destinado a la campaña presidencial de la doctora Cristina Fernández de Kitchner. En realidad, el empresariado se restringía en los hechos, en un caso, a enlace y gestión de los bagayos de todo tipo del truchaje medicamentoso, sobre todo con entes estatales, en otro un simple empleado de farmacia y en el tercero un allegado a funcionarios de la Aduana para que los paquetes salieran seguro con rumbo a México. El vaciamiento argentino es tal que actualmente hay políticos jóvenes, lúcidos y que todavía conservan las manos limpias, que insólitamente aseguran que Argentina ha dejado de ser un país de paso para ser estación productora de droga. Es aterrador un país donde la gente no gobierna sino a través de sus representantes y que éstos sean tan supinamente ignorantes de lo obvio, público y manido. Argentina terció fuerte en la transa global de drogas sobre todo después del Mundial 78, produjo una alteración hasta del 30% en los precios y hasta se dijo que uno de los motivos por los cuales el Departamento de Estado les quitó el colchón a la milicada genocida fue semejante e inadmisible intromisión. El golpista boliviano coronel Mesa se guardó en una de las cocinas de La Rioja, más precisamente en los cerros cerca de Chamical, que sobrevivieron lo más chotas del retorno a la gobernación del Chango de Anillaco y siguieron como si nada. El contrabando ideológico del país de paso fue ejercido hasta por el famoso comisario Angel Pirker, en pleno alfonsinismo, hasta que tuvo que hacer un aro ante las declaraciones públicas del hoy integrante de los Tribunales de Casación, doctor Pedro David, por entonces penalista asesor de la ONU en Ginebra, y precisamente de paso por Buenos Aires para una reunión sobre el tema, dijo que había que pararla con esos eufemismos. Un fenómeno como el narcotráfico, explicó, que existe solamente en todo el mundo gracias a la corrupción de los estados, no iba a venir a corromper argentinos para seguir de largo y no hacerse de unos pesos abriendo una nueva sucursal como estaba abierta. Ya que estaba, se quedaba, como hacía en todos lados. Por aquel entonces, el producto terminado del cartel de Roberto Suárez, en Santa Cruz de la Sierra, cuadruplicaba el precio al hacer estación en Salta, Córdoba y Buenos Aires y antes de salir los remanentes, unas 400 toneladas anuales, sobre todo para España e Italia. ¿Semejante cantidad en el culo de pobres bolivianos adentro de condones metidos en los rectos o en los estómagos, donde los jugos gástricos jugaban malas pasadas y perforaban las cápsulas, provocando muertes horribles?

Sin embargo, aunque nos creemos la mar de piolas, somos un reservorio de chitrulos. Compramos buzones a granel y nos pasamos discutiendo el color. Basta ver los guarismos en cada acto eleccionario y los que salen elegidos y reelegidos.

Lo que el análisis antidoping de la conspiradora CIA dio en aquel tristemente célebre torneo del Gran País del Norte es que había sido un cóctel de efedrina, dejando de lado que simultáneamente los morochos de Nigeria nos hicieron la boleta y le dieron de baja a toda la selección. En realidad, encontraron cinco (5) sustancias prohibidas que se hicieron públicas detalladamente en su momento y todas apuntando en un mismo sentido. La AFA de Don Julio se hizo eco de la confabulación y lo retiró de la competición para que no lo trituraran. El se encargaría de manejar los hilos secretos desde adentro. Así y todo, la FIFA, con vicepresidentes amigos y todos los Caballos de Troya que se quieran en sus asientos más privilegiados, le dio otros 15 meses de suspensión y 15 mil dólares de multa.

Pero el asunto es que no era la primera ni iba a ser la última. Y todo lo inadmisible y enervante, además de lo ético, es tener que aceptarlo y metabolizarlo en un deportista de semejante nivel, naturalmente superdotado y como tal erigido en modelo social. En marzo del 91, jugando para el Nápoles de la camorra, le habían encontrado directamente cocaína y le dieron los primeros 15 meses. En agosto del 97, peludeando penosamente sus últimos pasos en una cancha de fútbol, con un ascético Mauricio Macri en la presidencia del club, como una nueva figura con vistas a la Casa Rosada inventada por el menemismo, quien dijo que prefería que se fuera de Boca antes de verlo caer muerto sobre el verde, otra vez un doping positivo y, ahí sí, el adiós cuasi definitivo a los botines y un desbarranque tan total como patético.

Y todo esto ha sido sepultado en el galponcito del fondo que tiene Argentina y en cuya puerta hay un cartel que dice:

PAIS DEL NO ME ACUERDO

Ahora de lo que se trata, otra vez, es de patear la pelota a la tribuna, ver qué catzo pasa y si ganamos, genios. Pero si perdemos, el boletón va a ser indexado, no lo va a salvar ni Guillermo Moreno con su nuevo sistema métrico decimal y los guarismos del INDEC, y todo el mundo va a decir que lo sabía, que estaba escrito, otra vez nos vendieron pescado podrido, etc., etc., etc. El populismo y el exitismo son dos de las enfermedades más letales y terminales que ha contraído la Argentina. La piedad cristiana superlativa de la que hacemos gala ya está diciendo que está recuperado totalmente, aunque el galeno Carlos Salvador Bilardo, en los papeles el nuevo jefe en este engendro, haya insistido anoche, ante las cámaras de TN, con el condicional "si es que se recuperó". Amén de la desesperación nacional por encontrar aprobación en cualquier figurón del mundo y lo mejor que se haya conseguido es que ni hablaron de sus condiciones para ser DT sino que se encargaron todos -todos sin excepción- fue desear que se trate de un síntoma de su retorno definitivo a la vida normal y útil.

Todo el beneficio de inventario anterior sin tomar en cuenta que en la Argentina el fútbol es una cuestión de Estado desde 1930 por lo menos, dejando de lado alguna aventurita de este estilo en el benemérito general Julio Argentino Roca como presidente de la república, y que se trata de un país futbolero donde todo lo que empieza deportivo no tarda en devenir político. Y que en el colmo de los colmos se trata de un personaje que acertadamente alguna vez dijo que los argentinos somos "un país que vive de fútbol." No del fútbol o con el fútbol sino de, que no es lo mismo.

¡Chofer! ¡Bajamos en la otra!