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miércoles, julio 08, 2009

GLOBO, CONTRA EL DESTINO NADIE LA TALLA

Quedaron calientitos como mono con tricota, para algarabía de los cuervos que para ponerse en onda con Carrefour nombraron manager al Beto Acosta para mediar entre inversores, Tinelli y el club. Hay de todo. Pero el domingo fue el apocalipsis. No para que los quemeros, que perdieron, que se quedaron con la ñata contra el vidrio. No. El apocalipsis en serio. Iba la mitad del segundo tiempo y el cielo se viejo abajo en Linierse. El tamaño de una piedra de granizo fue tal que el enano Desimone creyendo que era un centro a la olla le metió el frentazo. Decí que el granizo es frío y le bajó el chichón.

Tuvieron que suspender el partido como media hora y casi lo siguen el año que viene. El pibe Monzón, cuando los que se dicen herederos de Jorge Newbery y del Pampero acariciaban la gloria, hasta se atajó un penal. Bueno, después, vino el después, como el tango. Y donde manda capitán no manda marinero. El señor juez Brasenas tuvo unas dos pequeñas cagadas y el único gol de los fortineros fue con un foul que se vio hasta en Groenlandia. Hubo un penal para los que estaban condenados a ser subcampeones que gracias a la escanfandra del hombre del pito pasó desapercibido.

Menos mal que no pasó nada. Ser quemero es un destino, un eterno camino del Gólgota y las huestas marcharon marchitas, mojados y cagados de frío rumbo a Parque Patricios. No hay que deseserar. 36 años pasan pronto. Por ahora, hoy una marcha de protesta a la AFA para hacerles saber que boludos, sí, pero mudos no.

Pobre Julio Humberto. No va a poder dormir...