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lunes, junio 21, 2010

PARA EL MAL O BUEN TIEMPO, SIEMPRE PARAGUA

El jetón que está al lado, con el Nº 9, no es el hermano. Trabaja de granadero y para hacerse unas rupias extras nos hace unos free lance como corresponsal exclusivo.

Lo malo que tienen los mundiales es todo lo bueno que dejan al aire libre. Esta tierna criaturita, oriunda del país hermano con el que compartimos Yacyretá, fue criada en plena selva, en pata y expuesta a los más horrendos peligros. Su cristianización corrió por cuenta del entonces ya devoto seminarista Fernando Lugo, quien le reveló los principales misterios y tuvo a su cargo darle la primera hostia, una noche de plenilunio, a orillas del Ipacaraí, como no podía ser de otra manera. Decidido a seguir con los hábitos, el padre Fernando, antes de llegar a obispo y presidente, fue tres veces por semana su confesor y largó porque la chica, que se llama Larissa R., por más que se sacara la sotana y ejerciera el ministerio en cueros, lo hacía acalorar con las cosas que le contaba. Pobrecita, la vida que ha tenido en medio de semejante barbarie. Cómo será que el usuario puede constatar a simple vista dónde se tiene que meter el celular. Ni bolsillos tiene.

Juntando monedita tras monedita, gracias a toda la gente de buena voluntad que hay que en el mundo, no importa el continente, la raza, la religión o el color de la piel, no hubo quien no lo alzara cuando se largó a dedo para el Mundial 2010. Pero la pobre es víctima de la discriminación y el apartheid que todavía persiste. Avisado el Tata Martino de su presencia, un argentino convertido en DT de los blanquirojos, discípulo del Loco Bielsa para colmo, prohibió terminantemente que le vendan entradas que queden a la vista del equipo por temor a ataques de desconcentración y que todos vayan para el mismo lado, como partido de potrero.

Criaturita e'Dios, que diría el Mendieta.