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viernes, junio 11, 2010

NO HAY COMO SOPLAR LA VUVUZELA, TIO

Un video en YouTube muestra a un pequeño demonio en plena acción. Además, con la gentileza y buena educación que los caracteriza, brinda sencillas explicaciones para su ejecución y pleno rendimiento. Hacen precio y todo.


Algo así como El Tula y La 12, pero en africano, más telúrico, ¿vio? Las turbinas de un avión en el despegue y el zumbido de un panal de abejas tienen, en decibeles, menos potencia. Si algún conocido, barrabrava o no, para el caso es lo mismo, tuvo la suerte de ir a Sudáfrica 2010 y no regresó hipoacúsico, pídale que le traiga por unas monedas una como souvenir para el nene o el sobrino preferido y con partituras para la hora de la siesta. En este caso, el folclore de Zimbawe es el más recomendado por la gama y riqueza cultural de que hacen gala.
La etimología dice que viene del zulú vuvu, esto es, hacer ruido; ahora, si se toma el setsuana, le dicen lepatata. En sus orígenes, por los 70 del siglo pasado, la hacían de estaño, pero era un poco caro. La tecnología y la plastificación de todo, hasta de la cultura, permitió tanto el industrialismo, el abaratamiento y junto con ellos, la masificación. Así fue como llegó a Argentina, en aquellas jornadas heroicas del 78. Para sus anónimos inventores, ejecutantes y cultores es indispensable en el aliento futbolero. El sonido que produce también lo equiparan al barritar de una manada de elefantes.
Las quejas surtidas de otras partes del planeta, las presunciones científicas que pueden llegar a producir sordera porque superan los 100 decibeles llevó a la FIFA a prohibirla. Pero el imperio del Dios Mercado, máxime bajo la batuta de una dupla como Blatter y Grondona, le permitió la entrada libre a la versión 2010 en su tierra de origen. ¿Podía ser de otra manera? Es como sacar una platea alta en un panal en plena ebullición productiva.
Ahora, si luego de dos partidos y con la suerte que no haya alargue y penales, no queda sordo y pelotudo para siempre, por favor hágase ver con cierta urgencia. Aunque sea por un brujo zulú. No hay problemas. Eso es indicativo que usted, por lo menos, era pelotudo con anterioridad.
Después, claro, pedido de asilo político en Botwana Faso o alguno de los paraísos fiscales de los alrededores.

[Ver vuvuzelas a rolete, en video, al pie de la bitácora. No hay como la experiencia en vivo y en directo.]