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domingo, agosto 15, 2010

EL PROBLEMA ES QUIEN PAGA LAS PILAS

El frente del petit hotel de Balvanera, sede de la ONG, y Mallo en el recuadro.

Las Hinchadas Unidas de Marcelo Mallo, hombre de Compromiso K, tercer escalón debajo de la ministra Alicia Margarita Kirchner en esa facción del kirchnerismo, tal como lo anunciaron, no quieren acabar con el tour por Sudáfrica en ocasión del último Mundial. Con un frugal ágape en la sede social que recuerda viejos esplendores de la oligarquía porteña ofrecieron la alternativa de hacer de acomodadores en los partidos y así integrarse del todo. La sugerencia es ingeniosa, habida cuenta de la cantidad de cholulos de toda especie que pululan. Por ejemplo, llevar a los asistentes, linterna y programita doblado en mano, a una locación que tiene asegurada la toma corta de primerísimo primer plano por un camárografo de Fútbol para Todos previamente conversado, es una cosa. Que no salgas ni de espaldas, cuando te vas, otra. Ubicación privilegiada para no errarle con la bomba de estruendo al arquero contrario, cosa de reventarle un tímpano, no se puede cobrar igual que uno donde no le pegás ni a un pibe alcanza pelota. Otro tanto con garantizarle la distancia y el ángulo para darle con el celular o la pilita de 1,5 volts al línea justo cuando quiere levantar el banderín solferino en nuestra contra.

En el Reino del Rebusque, como no podía ser de otra manera, igualito al programa de los cines, donde ya queda apenas espacio para el título de la película en cuerpo 8, acá también las pizzerías y parrillas de los alrededores se tienen que poner sí o sí, en efectivo o en especies tipo canilla y tenedor libre para Los Muchachos, ni qué decir la propaganda oficial, del municipio al Jefe de Gabinete, parando en todas.

La iniciativa no es mala. Le van a tener que hacer algunas pulidas para que quede más refinada y puede andar. En la Argentina todo anda. Sobre todo cuando las urnas 2011 están cada vez más cerca, se podría decir que a la vuelta de la esquina, y Macri y la Carrió ya mordieron la banquina.