lunes, agosto 21, 2006

TESTOSTERONA & FUTBOL

El jugador velezano en lo suyo, lejos de los flashes y de pisar el palito.

COMETE ESTE CARAMELITO

Ayer, previo al comienzo del encuentro que en La Paternal el local perdió con Vélez, la trasmisión en directo de TyC comenzó con un aborto de nota del defensor visitante Fabián Cubero a cargo del farandulero de campo Tití Fernández. Como el clima alcagüete y cholulo está convulsionado debido a que el deportista está en un cuerpo a cuerpo amoroso con la modelo Nicole Neuman, todavía en brazos de su marido legal, el bueno del comunicador social en su nueva faz de esta Sociedad de Consumo que todo lo percude, gatilló de arranque anunciándole que era no sólo la figura de su club, sino del fútbol argentino.


El muchacho no pudo reprimir lo que en la tribuna los mal hablados llaman cara de orto. Componiéndose lo mejor posible respondió que bueno, eran cosas de la prensa, lo suyo era el fútbol. Bordeando la vergüenza ajena, Tití Fernández, que es coconductor de un engendro futbolero de entrenimiento después de Fútbol de 1a. intitulado Chau, domingo, en nombre propio y de todo el equipo de tramisión le hizo entrega al jugador de un envoltorio pequeño, en papel brillante, y le dijo que ese caramelito era para que se lo comiera él, cuando todo el mundo sabe qué significa el giro comerse un caramelito.

Cubero volvió a mostrar su indocilidad, molestia, falta de cintura para estas lides totalmente fronterizas y por debajo de las bajezas orales de los barrabravas, y ni bien agarró la golosina, casi con brusquedad, se lo puso en el bolsillo del saco del piola televisivo, mientras le decía: "Gracias. Pero tenemelo vos hasta que termine el partido."


Fue francamente lamentable. Cuando en algún momento un nochero de la primera de Independiente, el equipo del patrón del fútbol argentino, andaba con una lamentable rumbera y le rompía el hocico a piñas cada dos por tres, todos estos piolas guardaban silencio en nombre de que el deporte es una cosa y la vida privada es otra.


La farandulización del deporte y la deportivización de la política están dando sus frutos. El desempleo, la contaminación, el analfabetismo, la falta de futuro, la saturación de la producción energética y la venta a destajo de los recursos naturales son apenas unas muestra.